Caballos, naturaleza, otoño y amor, mucho amor

Hoy los protagonistas de nuestra historia de amor son Mari Cruz y Raúl, ella fisioterapeuta y él rejoneador.  Se conocen desde hace más de doce años, ya que el hermano de Mari Cruz y Raúl son compañeros de profesión y la inseparable amiga de la novia es Elena, la hermana pequeña de Raúl.

El destino había puesto todo de su parte para que sus caminos se unieran, pero no fue hasta la vuelta de la estancia de Mari Cruz en París, mientras daban un paseo de camino a casa de ella en una tarde cualquiera, pero completamente diferente al resto porque se despertó en ellos un sentimiento muy especial que se tradujo en una pedida de matrimonio tan sólo un año después, en la ciudad del amor como no podía ser de otra manera.

La boda tuvo lugar el pasado mes de octubre, con una emotiva ceremonia religiosa en la iglesia de San Manuel y San Benito, Mari Cruz se decantó por un diseño de líneas depuradas en crepe de seda natural y un amplio escote en la espalda, un diseño elegante y muy romántico de Dánae Tobajas.

Quien no dudó en incluir una de las tendencias bridal más demandadas entre las novias, un amplio escote en la espalda, donde reposaba una espectacular trenza desestructurada, realizada con su propio cabello.

Un perfecto bridal look que acompañó de unos pendientes en oro blanco y rubís obra de la prestigiosa joyería Yanes. El burdeos tuvo un papel protagonista en la ceremonia y la sesión post-boda, ya que los zapatos fueron un diseño de Salo Madrid en terciopelo burdeos, al igual que el ramo de Elisabeth Blumen.

Raúl, derrochó gran elegancia con su chaqué azulón obra de Protocolo y camisa a medida de Taylords, en su perfecto look no faltó un guiño al color escogido por la novia un detalle de flores burdeos en la solapa.

La posterior celebración tuvo lugar en la finca La Muñoza, situada en el Pardo, un enclave único rodeado de naturaleza tal y como a los novios deseaban. La celebración fue muy romántica, plagada de detalles cargados de personalidad y el estilo propio de los novios.

Sin embargo, ambos querían que los caballos, la naturaleza, sus perros… testigos de su historia de amor fueran coprotagonistas de una sesión post boda realmente impresionante, elegir la selección de fotos para este post ha sido una tarea ardua, porque nos gustaban todas.

Los encargados de realizar esta sesión de fotos de película fueron Ana y Juan Carlos del estudio de Fotografía Ana Porras.

Pareja en la vida real que se dedica en cuerpo y alma a su mayor pasión: la fotografía, plasmando en cada plano y fotograma ese sentimiento y el amor que se profesan Raúl y Mari Cruz, convirtiéndose en una cápsula en el tiempo que cada vez que lo abres explota esa belleza y emoción.

El escenario elegido la preciosa finca familiar situada en Tarancón, El Carrizal, un bosque lleno de encinas, donde los tímidos rayos del sol se colaron en esta sesión mágica aportando un halo de romanticismo y belleza muy especial.

Como si de un paseo habitual por la finca se tratara los novios cogidos de la mano recogieron parte de la finca, pasearon en barca y se subieron a caballo bajo la atenta mirada de sus labradores, quienes en ningún momento se separaron de sus dueños.

Sin lugar a duda, el entorno es de ensueño y ellos una pareja encantadora que derrocha amor y felicidad, pero tenemos que destacar la impresionante belleza de cada una de las fotografías que hicieron Ana y Juan Carlos, cada fotografía nos emociona y nos gusta más que la anterior.

¡¡¡Enhorabuena por un trabajo tan excelente!!!

No Comments Yet.

What do you think?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *